miércoles, 12 de febrero de 2014

LA PRENSA SE HACE ECO DEL HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DE LA MASACRE DE LA CARRETERA MÁLAGA-ALMERÍA


Diariosur.es
Vélez homenajea a las víctimas de la carretera de Almería en el 77 aniversario de la masacre

axarquía

Vélez homenajea a las víctimas de la carretera de Almería en el 77 aniversario de la masacre

Un centenar de personas, convocados por la Junta de Andalucía, el Foro por la Memoria de la Axarquía, IU y el PCE recorren el trayecto entre la capital de la Axarquia y el parque de la memoria en Torre del Mar, donde se ha celebrado una ofrenda floral

08.02.14 - 17:24 -

Acto de homenaje de esta mañana. ::Eugenio Cabezas
Un centenar de personas han participado este mediodía en la segunda de las marchas organizadas por el Foro por la Memoria de la Axarquía y la Junta de Andalucía para conmemorar el 77 aniversario de la masacre de la carretera de Almería, ocurrida en febrero de 1937.
La Junta de Andalucía, a través de la Dirección General de Memoria Democrática y en colaboración de más de una veintena de organizaciones sociales, varias de ellas asociaciones para la recuperación de la memoria histórica, han organizado una serie de actos para conmemorar el 77 aniversario de la 'Desbandá de Málaga', como se conoce popularmente a la huida forzosa a pie de miles de malagueños por la carretera de Almería, que tuvo lugar en febrero de 1937, tras la ocupación de la capital por las tropas franquistas. Los actos de homenaje a las víctimas, se desarrollan en las tres provincias andaluzas afectadas por este suceso --Málaga, Granada y Almería--, hasta el 2 de marzo.
En la marcha de esta mañana ha participado el director general de Memoria Democrática de la Junta, Luis Naranjo. La salida ha tenido lugar pasadas las 10.30 horas desde la antigua Avenida Dolores Ibárruri, rebautizado por el equipo de gobierno local del PP como Camino Viejo de Málaga, hasta el Parque de la Memoria situado en el núcleo de Torre del Mar.
El programa para la provincia de Málaga se completó con un acto de homenaje a las víctimas que tuvo lugar ayer por la noche en Vélez-Málaga, en el Centro del Exilio; una ofrenda floral mañana en el Peñón del Cuervo y la presentación del libro 'Tiempo de lucha. Granada-Málaga: represión, resistencia y guerrilla 1939-1952', que tendrá lugar el 13 de febrero en Torrox.
Naranjo ha destacado que el propósito esencial de estos actos es conmemorar "la matanza de la carretera de Almería", por lo que están enfocados a "la recuperación histórica, la reparación, el reconocimiento y el homenaje a las víctimas". "Es uno de los episodios más abominables de nuestra historia, que no podemos, y que no vamos a dejar que el paso de los años vaya relegando al olvido", ha añadido.
Por otro lado, las actividades programadas tienen también una finalidad divulgativa que busca aproximar a la sociedad actual, particularmente a los jóvenes, este episodio de la historia, que según ha expresado Naranjo, "es un capítulo que todavía no hemos acabado de documentar, y ahí están los datos que arrojan las excavaciones de las fosas comunes de la provincia".
En este sentido, Naranjo también ha subrayado que, además de los actos de "reivindicación de justicia", el programa conmemorativo tiene una proyección educativa y cultural. "Es fundamental contar lo que pasó, ejercer el derecho a la verdad y hacer que la ciudadanía andaluza conozca realmente lo que supuso este crimen y sus repercusiones sociales", ha manifestado.
A este fin está destinado el documental 'Pantalones a la luna', realizado por la dirección general de la Memoria Democrática, que el 27 de febrero se proyectará oficialmente en unas jornadas de cine que se celebrarán entre el 11 y el 15 de febrero en Motril (Granada).
Esta película está estructurada en torno al discurso de científicos e investigadores y del testimonio de víctimas. Según ha asegurado Naranjo, la intención es llevar este documental a toda Europa, y proyectarlo en el Parlamento Europeo en marzo, de la mano del vicepresidente de la Junta, Diego Valderas.
También se proyectará este documental en el Museo Arqueológico de Almería, el 26 de febrero; en la casa de la cultura de Almuñecar (Granada) el 27 de febrero. Además, el 20 de febrero el colectivo 'El Gallo Rojo' representará en Salobreña (Granada) la obra de teatro 'Romance del Aguaucho'

Homenaje a las miles de víctimas de la carretera de Almería

El director general de Memoria Democrática encabeza una marcha de Vélez Málaga a Torre del Mar

08.02.2014 | 14:08
Homenaje a las miles de víctimas de la carretera de Almería
Decenas de personas participan en la marcha.
Decenas de personas participan en la marcha.
El director general de Memoria Democrática, Luis Naranjo, participa desde las diez y media de la mañana en una marcha en Vélez Málaga que pretende rendir homenaje a las miles de personas que fallecieron en plena Guerra Civil, el 8 de febrero de 1937, durante los bombardeos de las tropas franquistas sobre la carretera Málaga-Almería por la que los refugiados intentaban huir de la capital malagueña y numerosos pueblos de la Axarquía.
Naranjo ha partido junto a decenas de personas, algunas de ellas supervivientes de aquella masacre, desde la Avenida Dolores Ibárruri de Vélez Málaga con destino al Parque de la Memoria de Torre del Mar, donde está previsto un acto organizado por el Foro por la Memoria de la Axarquía y la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales de la Junta. La marcha ha sido convocada por la formación de IU en la Axarquía, el PCE y el Foro por la Memoria de la Axarquía.
Precisamente tramita actualmente la propia administración autonómica la Ley para la Recuperación de la Memoria Democrática en Andalucía. Y el director general de Memoria Democrática ha anunciado asimismo que la Junta pretende llevar a los institutos andaluces el estudio de la II República, la Guerra Civil y la dictadura franquista, con episodios como el acontecido en el litoral malagueño y de las otras dos provincias de la costa mediterránea andaluza hace ahora 77 años.

lunes, 3 de febrero de 2014

MEMORIA HISTÓRICA, TESTIMONIOS ...

"Antes de que me fusilen los míos, que lo haga el enemigo"

Antoni Fornés Arás tiene 97 años. A los 20 se alistó en las filas de la 29 División de la milicia del POUM que partía al frente de Huesca, durante la Guerra Civil. Declara no saber lo que es el miedo, aunque estuvo a punto de ser fusilado y pasó por prisiones y campos de concentración

Publico.es JAVIER CORIA Barcelona 03/02/2014 07:33 Actualizado: 03/02/2014 10:54


Antoni Fornés Arás

Antoni Fornés Arás- GUILLEM SANS

Antoni Fornés Arás tiene 97 años y, en una de sus varias fugas del hogar familiar en Barcelona, a la edad de 20 años se alistó por las bravas en las filas de la 29 División de la milicia del POUM que partía al frente de Huesca, durante la Guerra Civil, conociendo a George Orwell en dicho frente. Declara no saber lo que es el miedo, aunque estuvo a punto de ser fusilado y pasó por prisiones y campos de concentración, esos campos que algunos niegan que existieran en España y que llaman eufemísticamente "Colonias de Trabajo". En una larga conversación con Antoni Fornés nos explica su experiencia vital, con las luchas y contradicciones entre las fuerzas que defendían la legalidad republicana contra el golpe de los militares fascistas. Esta es la historia de un superviviente en el contexto de una España convulsa.
Como nos advirtieron sus hijos presentes en la conversación, Toni y Josep, Antoni comenzó su relato con dos hechos relevantes y traumáticos de su biografía. Uno fue cuando sus padres se separaron cuando él tenía 10 años, y otro cuando sufrió un grave accidente a esa misma edad. En octubre de 1927, el rey Alfonso XIII y su esposa, la reina Victoria Eugenia, con las infantas Beatriz y María Cristina llegaron a Barcelona en visita oficial. Para ver los cortejos que acompañaban a la familia real, la chiquillería trepaba por farolas o como Antoni: "Yo me subí a una silla ya que los guripas que protegían la ceremonia no me dejaban ver, con tan mala suerte que de un empujón me caí de bruces. El médico dijo que no había nada que hacer, pero después de cuatro días me salvé.". La lesión que se hizo en el tabique nasal le comportó varios años de dolorosos tratamientos. Todo ello con varios cambios de colegio y sus primeros trabajos como aprendiz, trabajos que tuvo que dejar por sus problemas respiratorios debido al accidente. Con la proclamación de la Segunda República Española, el 14 de abril de 1931, la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera y los directorios militares que le siguieron, quedaron atrás. En Catalunya se instauró la Generalitat y se aprobó el estatuto de Autonomía. Antoni, en 1933, tenía 17 años y decidió independizarse, para ello contó con la ayuda de la que él llama la padrina, que no era otra que su madrastra y que: "me quería mucho, por cierto" -dice Antoni-. La padrina le consiguió sus primeros trabajos en oficinas, trabajos administrativos que tendrían gran importancia en muchos momentos de su vida como miliciano.
"Vi una fila del POUM que desfilaba hacia la estación de trenes y que marchaba para el frente de Huesca, me colé y nadie me dijo nada" 
En ese mismo año de 1933, la erosión del gobierno de Manuel Azaña hizo que éste dimitiera convocándose nuevas elecciones en noviembre. Se dio la paradoja que en España ganaron las derechas dando paso al llamado bienio negro (1933-1936), mientras que en Catalunya se repartieron los votos entre el conservador partido de Cambó, la Lliga Regionalista, y la Esquerra Republicana de Lluís Companys. Con la entrada en el gobierno de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) en octubre de 1934, se convocó una Huelga General Revolucionaria en toda España siendo en Asturias donde la insurrección tuvo más relevancia y fue más fuertemente reprimida. Catalunya fue otro de los focos de la insurgencia, y Companys rompió relaciones con el gobierno central proclamando el Estado Catalán de la República Federal Española. Era el 6 de octubre.
Antoni tenía 20 años cuando estalló la guerra en 1936: "Quería irme de voluntario al frente. Bajé por las Ramblas hasta el frontón Colón donde había una oficina de reclutamiento, pero no quisieron alistarme por mi juventud, aparentaba menos años de los que tenía. Pero vi una columna del POUM que desfilaba hacia la estación de trenes y que marchaba para el frente de Huesca, y me colé en la fila y nadie me dijo nada."
De la unificación del Bloque Obrero y Campesino y de la Izquierda Comunista, en septiembre de 1935 se había fundado el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). La columna a la que se refiere Antoni era la que formaría la 29 División (ex División Lenin), cuyos miembros terminarían integrándose en el Ejército Popular de la República. Josep Rovira fue el que organizó las fuerzas militares del POUM en el Frente de Aragón. Entre los milicianos que formaban la columna destacaba un larguirucho británico que no era otro que el escritor y periodista George Orwell, al que Antoni conocería en el frente: "Después de un mes en Aragón me fui a la primera línea de fuego, con los brigadista internacionales, yo nunca tuve miedo de nada. Tomamos Siétamo, cosa que luego se criticó mucho por el jefe de las fuerzas. Luego, como yo sabía escribir a máquina, me llevaron a Barbastro y luego a Zaragoza como escribiente. Pero yo también me iba al frente de Zaragoza y, en Monte Aragón llevaba una ametralladora, mientras un compañero llevaba el trípode". La 29 División mantuvo combates muy duros en el citado Monte Aragón, Leciñena, Obispo, Quicena, Tierz..., donde Antoni siempre fue con su ametralladora que, aunque Antoni no lo recuerda, quizá fuera la Hotchkiss de 7 mm, del modelo 1914-1922, la más abundante entre las fuerzas republicanas al comienzo de la contienda.

La derrota de la rebelión militar en Catalunya había dado paso a la revolución. El poder nominal lo tenía la Generalitat, pero el real estaba en las milicias armadas de los partidos obreros y sindicatos, sobre todo de los anarquistas. Antoni había dejado una Barcelona en plena efervescencia revolucionaria. Aunque las necesidades del frente había amainado la actividad en la ciudad, paradójicamente el miliciano Antoni Fornés se encontraba más seguro y tranquilo en el campo de batalla, por lo menos allí el enemigo lo tenías enfrente: "Me dieron permiso y llegué a Barcelona, pero yo no estaba bien, había mucha gente... con las barricadas, los de la CNT por las calles, en fin, que no acabé el permiso y me volví al frente de Aragón. Al poco tiempo me hicieron secretario político en Quicena. Me cuidaba de las cuestiones administrativas del pueblo y sus habitantes, me demostraron mucho cariño, por cierto. En este puesto conocí a George Orwell. Pero yo siempre me ofrecía voluntario para ir a primera línea de fuego, era un tirador de élite. La verdad que los del POUM luchamos muy duro allí, junto a muchos extranjeros -brigadistas-. Las fuerzas políticas no se ponían de acuerdo para ocupar Huesca, pero los del POUM tomamos una loma, -seguro que Antoni se refiere a la "Loma de los Mártires", que fue tomada por una brigada del POUM el 16 de junio de 1937-allí nos bombardeó la aviación alemana y hubo muchos muertos." Mientras esto sucedía en el frente, en la retaguardia el POUM había sido ilegalizado por el gobierno de Juan Negrín, acusando a sus dirigentes de colaboracionismo con el enemigo. En los llamados "Hechos de Mayo", se enfrentaron en Barcelona a las fuerzas del orden público de la Generalitat, ayudadas por la milicia del PSUC, contra los milicianos de la CNT y el POUM, en un intento de limitar su poder político y para desalojarlos de edificios estratégicos como el de la Telefónica de la plaza de Catalunya. El 22 de junio de ese año era asesinado el dirigente del POUM Andreu Nin. Pero nos sigue contando Antoni: "Yo estaba de escribiente en Monflorite (Huesca), cuando llegó la orden de disolver la 29 División. Me mandaron a unas oficinas de la calle Tallers de Barcelona, donde los milicianos del POUM venían a arreglar sus papeles. Nosotros no sabíamos nada, y a mí no me encarcelaron porque unos compañeros del PSUC les dijeron a sus mandos que yo no era nadie".
"El jefe del sindicato tenía dos hijos que, como tenía dinero, no iban al frente"
Al disolverse la 29 División, sus jefes militares fueron encarcelados. Algunos milicianos fueron enviados a la retaguardia, como el caso de Antoni, pero otros siguieron luchando en el frente dentro del Ejército Popular o la milicia de la CNT-FAI: "Una vez liquidada la división, a mi me quisieron hacer comandante del Ejército Regular de la República, cosa que yo rechacé, no creía estar preparado, pero sí me hicieron teniente y me mandaron al frente de Andalucía, pero antes me casé, con Urbana García. Al hermano de mi mujer, Santiago García Cortés, lo fusiló la Guardia Civil en Fiscal (Huesca), tenía 19 años y aún no sabemos dónde está enterrado". La forma de cómo Antoni se enteró de su ascenso a teniente es digna de una escena de una película de Ken Loach:
"Después de un batalla de tanques vi un socavón que había dejado un obús de mortero. En el fondo había un cuerpo, era el cartero del regimiento. Junto al cadáver estaban los sobres ensangrentados, cogí una carta que venía a mi nombre... era la notificación oficial de mi ascenso a teniente."
En Andalucía, entre otros sitios, Antoni estuvo en Jaén y Córdoba, encuadrado en el Ejército Popular como miliciano de la CNT. Por enfermedad de un capitán, durante un tiempo mandó una compañía, aunque descontento porque no había un frente claro y la mitad de los soldados no tenían armas. Fue en Jaén donde un capitán catalán se dirigió a él y dijo: "¿Pero tú qué has hecho? ¿Dónde estabas?, a lo que Antoni contestó "nada" a la primera pregunta y "estaba en el POUM", a la segunda. El capitán le informó que venían a detenerlo, como lo estaban haciendo con otros militantes trotskistas. Aquí comienza la peripecia más surrealista de la vida militar de Antoni: "Tenía claro que a mí no me cogerían. Me fui a la oficina, abrí un cajón, me hice con una pistola y dos bombas de mano que me metí en los bolsillos, y un poco de dinero". Nuestro personaje estuvo tres días vagando por los campos, recuerda como si fuera ayer, las noches que durmió en un maizal, ya que su único alimento fueron los granos tiernos de maíz que pudo encontrar: "Después llegué a Córdoba, me quité las insignias de teniente y me fui al frente. Quería irme a Portugal, pero estaba muy lejos. Desesperado pensé: antes que me fusilen los míos, que lo haga el enemigo" Y así lo hizo, decidió entregarse a las tropas franquistas. En la primera intentona fue rechazado a tiros, por lo que tuvo que dormir en tierra de nadie. Al día siguiente se fue a un pueblo y se entregó a un soldado, identificándose como oficial republicano. Pensó que lo fusilarían, pero lo mandaron preso a Lucena (Córdoba). Estando con varios presos, se le ocurrió cantar una canción tradicional catalana, que escucharon unas muchachas y muchachos que pasaron cerca de la ventana enrejada del pequeño habitáculo que utilizaban como cárcel.
 
Los jóvenes intercedieron por él y, algunas tardes, Antoni cubría su uniforme de presidiario con una bata y salía a pasear. En estos paseos se dio cuenta que: "Aquel pueblo era rojo, y los que intercedieron por mí al oírme cantar, también". Una vez más, sus dotes de escribiente le procuraron un destino más favorable en las oficinas del jefe del sindicato falangista: "El jefe del sindicato tenía dos hijos que, como tenía dinero, no iban al frente. Algunos me creían facha, cosa que no era, claro, pero me hacía gracia ver como la Guardia Civil me saludaba al pasar". En ese destino, Antoni atendía a la gente del pueblo que le solicitaban gestiones para saber si sus familiares estaban presos o no, todo esto lo hacía clandestinamente. Un día, el comandante de las fuerzas de Lucena viajó a Barcelona para hacer averiguaciones sobre su particular amanuense. Allí, una mujer lo denunció como militante de izquierdas. Lo detuvieron y lo mandaron a Sevilla, donde estuvo varios días con otro preso en una celda sin hablar, ninguno se fiaba del otro. Una mañana los metieron a los dos en un tren con destino al País Vasco, en el trayecto supo que su compañero era un gudari, un soldado del ejército popular del Gobierno de Euskadi. Todo esto sucedió en 1938, mientras en Barcelona se despedían a las Brigadas Internacionales y la aviación italiana bombardeaba la ciudad, como antesala a la ocupación.
A las semanas del: "cautivo y desarmado el Ejército Rojo", el último parte de guerra del 1 de abril de 1939, con la caída de Madrid y cuando Francia y el Reino Unido reconocieron el gobierno de Franco resultante de un golpe militar, Antoni comenzó su periplo por las cárceles del franquismo. Ingresó con 22 años y a los pocos meses cumplió los 23 en los penales. Su mujer Urbana esperaba en Barcelona con la primera hija del matrimonio. Pasado todo, la descendencia aumentaría con cuatro varones y una chica más. Antoni no llegó al País Vasco y fue desviado al penal de Burgos, donde pasó dos días antes de ser trasladado a la cárcel de Torrero , en Zaragoza, donde pasó los dos meses más terribles de su vida: "Nos mataban de sed y hambre, mientras a los presos de la delincuencia común no les faltaba de nada. Cada día fusilaban a gente. Cuando nos hacían formar en filas, aprovechaban para pegarnos con fustas. Un preso intentó suicidarse dándose cabezazos contra la pared. Pero lo más terrible era oír llorar a los hijos de las presas republicanas, que estaban encarcelados con sus madres". Le pregunto a Antoni qué quieren decir las siglas "CAR" que aparecen en sus fichas de la cárcel: "Católico, Apostólico y Romano, se lo ponían a todos. Esto me recuerda que en Torrero había un capellán que nos daba charlas cada día y decía: Yo como cura os perdono, pero como hombre que caiga todo el peso de la ley sobre vosotros. Todo esto mientras se escuchaban las detonaciones de los fusilamientos en el patio".
"Nos mataban de sed y hambre, mientras a los presos de la delincuencia común no les faltaba de nada"
 Antoni fue trasladado nuevamente, esta vez a la cárcel Modelo de Barcelona , y se alegró de volver a su tierra, pero estaba convencido de que lo matarían: "Nos llevaron en un tren de mercancías en cuyos vagones de madera casi no se podía respirar. Había un agujero y nos íbamos turnando para poner la boca y coger aire fresco del exterior. Al llegar a la estación de Francia tuve que llevar a un compañero que apenas podía caminar. Allí había unas mujeres valientes que se acercaban a los presos con la intención de ayudarnos prestándose como correos, así pude avisar a mi mujer, mis padres se habían ido a Francia. En la Modelo me extrañó que nadie me hablara en catalán, en Torrero era el idioma que más se oía. Cuando pregunté se había catalanes, me dijeron que todos lo eran, pero se ve que tenían miedo por si entre los nuevos presos hubiera soplones. Un día pude ver a través de una puerta abierta que daba a la calle, una fila de presos, eran los que se llevaban para fusilar en el Campo de la Bota". Antoni estuvo a punto de ser enviado al Campo de Concentración de Tarragona, según podemos leer en unos telegramas que nos aporta. Finalmente, el 20 de mayo de 1939, fue sometido a un Consejo de Guerra Sumarísimo y condenado a trabajos forzados: "Me llevaron a una leprosería que estaba en el barrio de Horta. Allí nos pusieron en fila para llevarnos al Batallón de Trabajo del Valle de los Caídos. Estaba seguro que moriría allí". Pero de nuevo un hecho se cruzó en la vida de este superviviente, ya que en el último momento una mano lo agarró del brazo y lo sacó de la fila: "Resulta que mi mujer trabajaba en la casa de un capitán de artillería llamado Ángel de la Torre, que era aragonés como ella. Urbana pidió a la mujer del capitán que intercediera por mí, y así lo hizo, y salí libre". Años más tarde, y tras pasar una guerra, Antoni tuvo que hacer dos años de mili obligatoria, donde tuvo un récord de España de tiro. Después vino el trabajo y el hambre de la postguerra, pero esa es otra historia.

ACTOS POR LA CARRETERA MÁLAGA-ALMERÍA 2014

Una marcha recuerda a las víctimas de ‘La desbandá’, el otro Guernica de la Guerra Civil

Una marcha a pie ha recordado la huida en febrero de 1937 desde Málaga por la carretera hacia Almería de miles de personas, sobre todo mujeres y niños, que fueron bombardeadas y ametralladas

EFE / Málaga / 2 feb 2014
Asistente al acto de recuerdo de las 'desbandá', en la carretera entre Málaga y Almería.// EFEAsistente al acto de recuerdo de las 'desbandá', en la carretera entre Málaga y Almería.// EFE
Una marcha a pie ha recordado hoy a las víctimas de uno de los hechos más dramáticos de la Guerra Civil junto al bombardeo de Guernica, la huida en febrero de 1937 desde Málaga por la carretera hacia Almería de miles de personas, sobre todo mujeres y niños, que fueron bombardeadas y ametralladas. Entre los participantes en la marcha se encontraba Juan Gálvez Bermúdez, que nació en 1929 y ha relatado a Efe que tenía 7 años cuando tuvo que huir junto a su madre y a sus tres hermanos, el mayor de 9 años y la menor de 6 meses, mientras que su padre permaneció en la capital malagueña haciendo trincheras.
Desbandá“Llegamos hasta cerca de Nerja, y no podíamos ir siempre por la carretera, porque empezaron a pegarnos zambombazos los barcos y los aviones, y también íbamos por los campos y por los montes”, ha explicado Gálvez Bermúdez. Entre las imágenes que se le quedaron grabadas está la de una familia bajo un puente “con un crío que llamaba la atención de lo rubio que era y que estaba allí tendido, muerto”. “Una noche dormimos en una casa abandonada, y por la mañana, cuando le preguntaron a mi madre que qué hacíamos allí, ella dijo que estábamos durmiendo con las otras personas que estaban dentro. Le dijeron que los demás no estaban dormidos, estaban muertos, porque allí los iban poniendo conforme morían”, ha añadido.
Para subsistir, lo que les “salvó” fue la caña de azúcar, “porque estaba todo sembrado de cañas a un lado y a otro de la carretera”, y en alguna ocasión su madre también pudo comprar carne “que después asó en mitad del campo”. Al llegar a las cercanías de Nerja se encontraron con unos tanques italianos cuyos ocupantes les dieron de comer “una especie de tortas de campaña”, y Gálvez Bermúdez también probó en ese momento por primera vez en su vida “unos macarrones con queso”.
“Esto de la carretera de Almería ha estado siempre muy oscurecido. Lo de Guernica fueron los alemanes, pero estos eran españoles que estaban bombardeando miserablemente a masas de gente, familias que estaban asustadas”, se lamentaba este superviviente.
A la marcha ha acudido también el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas (IU), que ha afirmado a los periodistas que en los dos últimos años el Gobierno andaluz “ha sido capaz de hacer casi más que en dos décadas en materia de verdad, justicia, reparación y reencuentro con la memoria histórica”.
Valderas ha avanzado que la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía “ya está siendo tratada por los viceconsejeros” y espera que con su próxima aprobación permita trabajar con más recursos en esta materia. Por su parte, el director general de Memoria Democrática, Luis Naranjo, ha resaltado que los hechos en la carretera Málaga-Almería fueron “un crimen contra la Humanidad” que espera “que algún día el Estado reconozca como tal”.
“Es el hecho más dramático y trágico de toda la Guerra Civil. Se conoce Guernica, pero hay que difundir mucho más allá de Andalucía este crimen contra la Humanidad”, y por eso el 15 de febrero se estrenará en Motril (Granada) un documental que después será presentado en el Parlamento Europeo, ha anunciado Naranjo